Artículos

LAS MADRES

Mi morena Las madres

Las madres: no hay nada más generoso en el mundo que darle la vida a otro ser humano. Notar en tu interior como late otro corazón. Observar como crece esa nueva alma en lo más profundo de tu ser. Es indescriptible la sensación porque es sencillamente única. Uno de los instintos más primitivos, amar, cuidar y proteger ese trocito de ti. ¡Y eso es el milagro de la vida!

El momento de dar a luz es mágico. Desfilan infinitos pensamientos entre todo lo que ocurre. Se alinean los astros y se convierte en un momento tan salvaje y natural. Nadie lo dice, aunque la madre sabe, que a partir de ese momento su alma no caminará sola, porque por todas las esquinas de su cuerpo, habrá quedado una impregnación de ese nuevo ser y jamás desaparecerá.


La grandeza de haber gestado una vida y entregarla al mundo permite que la madre se eleve hasta los confines del firmamento. El darse cuenta después de que esa personita la necesita, que sin ella no podrá sobrevivir, es la divinidad con nombre de MAMÁ


Lo que sucederá después, es que ella estará siempre a la sombra, observará, vigilará, disfrutará, sufrirá y se alegrará entre bastidores. Irá viendo como esa personita caminará por su vida, los primeros años de su mano y luego cuando alce el vuelo sin ella. Sin embargo, ella estará ahí, sin reproches, ni condiciones para cuando el trocito de alma que le falta quiera volver. 

Todo se aprende en la vida, menos ser madre. Ellas con sus defectos y virtudes, haciéndolo de la mejor manera posible. En ocasiones les habrá resultado sencillo, otras bastante más difícil, por no decir duro. Entregando su vida a cambio de nada, no hay gesto más altruista. Lo único certero es que no existirá nadie en el mundo que nos ame como nuestra madre. 

Es el amor más puro, desinteresado e incondicional que existe.

Gracias a todas las madres porque sin ellas el mundo no tendría razón de ser.

Morena.

-Que la Luna os sonría-

A %d blogueros les gusta esto: